lunes, 18 de agosto de 2014

NOMBRE FALSO – RICARDO PIGLIA



UN LIBRO: NOMBRE FALSO – RICARDO PIGLIA

Profesor Cristóbal Vergara

El texto se llama Nombre Falso. Consiste en un volumen de cinco cuentos más una nouvelle que exhiben interesantes particularidades relacionadas con una propuesta de escritura contemporánea que se despliega hacia el desmarque con respecto a las categorías del discurso. Lo temático se imbrica así con una propuesta textual que reflexiona sobre el mismo ejercicio de la escritura, una narrativización de las preocupaciones estéticas de Piglia con respecto al juego especular entre la literatura y la crítica, entre la literatura y el crimen, entre la literatura y el capitalismo canalla, entre la literatura y la vida y entre la literatura y el homenaje.
El tomo inicia con el relato titulado El fin del viaje, donde Emilio Renzi, alter ego literario de Piglia, se desplazará desde Buenos Aires hasta Mar del Plata con la ominosa misión de visitar a un padre agónico que ha optado por el suicidio ante una existencia vacía y desprovista de hitos significativos. En el viaje, acompasado de una lluvia y neblina que revisten las escenas de una irrealidad que fluye desde la increíble motivación del desplazamiento, Renzi entrará en contacto con una misteriosa mujer de cabello rojo que tejerá una red de mentiras absurdas para escapar de las medianías, posicionando al protagonista en un camino y experiencia que permitirá reconstruir las vivencias paternas El Laucha Benítez cantaba boleros desarrolla un sencilla historia de amor entre dos boxeadores de un club de mala muerte, romance marcado por el fracaso, por las pautas de una identidad masculina hiperbolizada en los rings, la admiración y la muerte. Se reconstruye acá la vida y obra del Vikingo: boxeador mediocre devenido en luchador que realizó la gesta de aguantar cinco rounds con Archie Moore, campeón de campeones. La vieja gloria incompleta y un recorte periodístico darán cuenta de la muerte de El Laucha Benítez y de su cuerpo destrozado a golpes de puño por el Vikingo, luego de una relación de complicidades y encuentros que terminarán en la desgracia y la locura, en una narración que se abre hacia el pasado, en la reconstitución de un hecho perdido en el misterio y en la memoria fracturada del Vikingo.
El tema fantástico del döppelganger será actualizado en La caja de vidrio, relato en que los personajes llamados Rinaldi y Genz se imbricarán en la trágica muerte de un niño, acontecimiento que por desidia no se ha evitado y que terminará por amarrar los destinos de los personajes en torno a un secreto. La loca y el relato del crimen consiste en la reconstrucción del asesinato de una prostituta cuyo homicida parece ser inocente y donde la única pista hacia el esclarecimiento del misterio se halla en el relato de una loca. Emilio Renzi nuevamente entrará en escena, borroneando las barreras entre las escrituras y entre la realidad y la ficción, delineando así un relato circular a partir del testimonio de la loca Anahí. El precio del amor es un breve relato de amor patético que deconstruye el idilio y al galán para prefigurar la figura de un ladrón ladino que se aprovechará materialmente de una antigua conquista.
Nombre falso es el más extenso y logrado de los relatos. Esta nouvelle se desarrollará a partir de una serie de complejidades estructurales, argumentales y estilísticas que reflexionarán acerca de la escritura literaria. A partir de un homenaje a Roberto Arlt, Piglia entrará en contacto con un relato inédito (¿su propio relato?) que reescribirá a partir de fragmentos obtenidos gracias a la canalla literaria argentina. La naturaleza artística de lo literario será puesta en duda en el momento en que ésta se determine por el interés económico, la estafa y el engaño. Siguiendo el modelo del relato policial, la nouvelle equipara la figura del crítico con la del detective y la del autor con la del criminal, combinando constantemente una multiplicidad discursiva que difumina la ficción propia del relato. 
El lector sesudo encontrará acá borrones constantes que eliminan las categorías del texto y permiten la configuración de un tomo construido a partir del retazo, no en cuanto a la multiplicidad de planos o de voces, recurso tan utilizado en esta narrativa contemporánea, sino que desde una multiplicidad discursiva que cuestiona los márgenes de lo literario para incluir en sí los fragmentos de la escritura periodística y la crítica; una escritura del rizoma, podríamos decir citando a Deleuze, en donde la amalgama textual carece de jerarquías, supeditaciones y esclavitudes para oscilar alrededor de un entramado que reflexiona paralelamente acerca del qué escribir y el cómo escribir.
Piglia, Ricardo. Nombre falso. Buenos Aires: Debolsillo, 2014. 184 págs. 

CRÍTICA Y FICCIÓN - RICARDO PIGLIA



CRÍTICA Y FICCIÓN

Profesor Cristóbal Vergara

Escribí hace algunos días acerca de Nombre Falso, de Ricardo Piglia. Si bien la lectura de aquel texto resulta amena, de soslayo el lector habrá percibido las complejidades que en aquella escritura se despliegan, así como el borrón constante y malintencionado del autor con respecto a los límites entre la ficción y la realidad. Interesante punto es aquel. Porque al final ¿dónde radican aquellos límites? La realidad adquiere forma y sentido mediante el lenguaje; este mismo lenguaje es el material imprescindible de la escritura literaria; esta escritura también da forma y sentido a la realidad, desplegándola o retorciéndola, extendiendo o constriñendo, dando vida o aniquilando. ¿Dónde radican los límites entre lo literario y no que no lo es? Insisto en una pregunta que es necesaria para comprender la poética de Piglia, proyecto de escritura pormenorizado mediante entrevistas en el texto Críritca y ficción, donde los vínculos entre realidad y ficción se relativizan a través de lúcidos cuestionamientos al ejercicio escritural y editorial, así como a la teoría literaria y la estética, sin olvidar el cine, el psicoanálisis, la política y el poder.
Los ataques al canon académico acá son constantes. Piglia, profesor universitario, cuestiona un ejercicio crítico que se ha consolidado a través de la sedimentación de miradas monológicas a la literatura y un cierre de criterios que se relaciona íntimamente con la posesión y el ejercicio del poder. En La lectura de ficción (1984), defiende la interpretación del canon según un modelo de diáspora, donde cada sujeto lector es “dueño de leer lo que quiere en un texto”, frente a un contexto político y económico que tiende hacia la represión y el silenciamiento que el autor cuestiona defendiendo la libertad crítica y el goce de la obra de arte. Los mismos estados represivos latinoamericanos son puestos en duda a través de uno de los principios estéticos de Piglia: todo es susceptible de ser ficción; de esta manera, el ocultamiento de la verdad impulsado por las dictaduras se performatiza a través de un relato, de una ficción criminal que se relaciona profundamente con el monologismo crítico antes mencionado.
En Primera persona (1992), al autor es tajante con respecto al arte y la estética: la mercantilización postmoderna de los medios de representación ha terminado por constituir una mirada sobre la literatura a partir de un gusto semiculto propio del estado burgués; de esta forma, el llamado “buen gusto” se impone como un sello de clase que se manifiesta también en una displicencia hacia el conflicto social y la posibilidad de enunciación de voces disidentes que estancan el desarrollo de la literatura. Afirma, en Borges como crítico (1997), la necesidad de replantear los códigos que rigen los espacios sociales destinados al escritor de ficción; éste, dice Piglia, difumina los márgenes, modifica las categorías y las tradiciones definiendo nuevos contextos de lectura. Toda escritura es intencional y agresiva, al parecer. Es trabajo del lector determinar qué es lo agraviado y con qué intención. 
La lectura acerca de qué es la literatura en la actualidad resulta interesantísima. En  Conversación en Princeton (1998), Piglia sostiene que la sociedad capitalista hereda la literatura, pero hubiese sido imposible su nacimiento en el actual contexto; la improductividad y el ejercicio de una actividad desprovista de todo valor económico constituye una opacidad inentendible en la lógica del capital, que aspiraría a la muerte de la escritura de la ficción. Síntoma de aquello sería la sustitución de la lectura por el consumo de televisión; consecuencia, el vaciamiento de un discurso que alienta hacia la educación como medio para la especialización, donde las Humanidades tienen como uno de sus focos principales en debate en torno a la literatura.
Las opiniones de Ricardo Piglia son variadas y de variados temas. Sin embargo, la experimentación y el cuestionamiento de las formas parecieran ser preocupaciones constantes para un autor situado tanto en la academia como en el margen creativo, experimental pero nostálgico, crítico de los cánones, pero defensor también de estas inutilidades que son la escritura, el arte y el pensamiento. Complejo, sí, pero de lectura vital para lograr una comprensión de los avatares de la literatura latinoamericana desde los últimos cuarenta años.
Piglia, Ricardo. Crítica y ficción. Buenos Aires: Debolsillo, 2014. 224 págs.

EICHMAN EN JERUSALÉN – HANNAH ARENDT



EICHMAN EN JERUSALÉN – HANNAH ARENDT

Cristóbal Vergara Espinoza

La Humanidad siempre ha sabido de odio. Parafraseando a Foucault, pareciera que la Historia no es más que una inconexa arena de lucha, un campo de retrocesos y avances signado por la violencia y el sinsentido. De eso y más habla Hannah Arendt, filósofa política alemana, en Eichman en Jerusalén, profundo y documentado ensayo que la autora escribió a partir de su experiencia como corresponsal para la revista The New Yorker en el juicio contra el nazi Adolf Eichman realizado en Tel Aviv durante 1961.
Al contrario de lo sucedido en los Juicios de Núremberg, donde los acusados fueron juzgados por el conjunto de las naciones aliadas y a partir de crímenes cometidos en contra de la Humanidad, el caso de Eichman destacó desde un principio por su singularidad. Localizado en Argentina, es secuestrado y sacado ilegalmente del país por el Mossad a petición expresa del primer ministro Ben Gurión bajo un imperativo de innegable peso histórico: Eichman sería el primer nazi juzgado por una corte judía y por crímenes cometidos contra aquel pueblo (nótese la diferencia semántica con respecto a Núremberg); la idea de fondo buscaba validar la existencia y jurisdicción del naciente estado israelí. Acusado de implementar la llamada Solución Final, el teniente alemán es finalmente ahorcado e incinerado en 1962 luego de un controvertido juicio público abierto a la prensa de todo el mundo.
Más allá de la mediatización del caso, lo que motiva a Arendt a realizar la escritura de su trabajo es la necesidad de reflexionar acerca del “sujeto Eichman”: ¿Qué motiva a un hombre a participar en el exterminio sistematizado de un pueblo? Las conclusiones de la autora son tan valiosas como controversiales. A partir de su observación y análisis, Arendt afirma que Eichman nunca manifestó tendencias antisemitas o un carácter retorcido o de inclinaciones violentas. Todo lo contrario, parecía que éste no era más que un burócrata de uniforme que hizo, de la mejor/peor manera posible, aquello que le fue encomendado. Esto lleva a la autora a acuñar el concepto de “la banalidad del mal”: la pérdida de las dimensiones de las propias acciones a partir de la pertenencia del sujeto a un sistema que le pide realizar acciones particulares, como el exterminio. Sin ser menos culpable ni disculpables sus acciones, Eichman encarnó un tipo de personalidad que distaba mucho de la figura demoniaca presentada por Ben Gurión en Tel Aviv, un sujeto corriente que sólo actuó motivado por las ansias de hacer un buen trabajo.
A partir de “la banalidad del mal” el sujeto es capaz de llevar cabo actos como la tortura y el asesinato debido a que el sistema al cual pertenece le ordena hacerlos desde una extremada verticalidad que banaliza las consecuencias. Así, lo que Arendt describe en este ensayo es la complejidad del alma humana, un límite difuso y complejo que relativiza las nociones de justicia e injusticia en la convulsionada historia del pasado siglo.

Arendt, Hannah. Eichman en Jerusalén (1964). Barcelona: DeBols!llo, décima edición: 2014. 440 págs.